Lluvia de meteoros

Son los trazos luminosos producidos por las partículas que entran en la atmósfera terrestre.

Los cometas expulsan gases y materiales, a causa de los vientos solares, que se ponen a orbitar alrededor del sol. La órbita de la tierra cruza estos enjambres durante cortos períodos produciendo lluvias de meteoros anuales. La más conocida es la llamada Perseidas, que tiene lugar alrededor del día 10 de agosto, día de San Lorenzo, y por ello también se las llama Lágrimas de San Lorenzo.
El efecto luminoso está producido por la ionización de la atmósfera que genera la partícula. La mayor parte de meteoros tienen el tamaño de granos de arena y se desintegran a unos 80 o 100 kilómetros de altura. Otros, con masa superior, llegan a tener un brillo considerable, y se los denomina bólidos o fireballs. Cuando la masa es suficientemente grande como para atravesar la atmósfera por completo llegando a la superficie terrestre se los pasa a denominar meteoritos.




Curiosidades:
-Los babilonios fueron los primeros en dejar la huella de su observación de lluvias de meteoros. Se encontraron tablillas con escritura cuneiforme que datan del año 747 a. C. donde se refleja esa observación.

-Todos los meteoroides tiene trayectorias paralelas entre sí, de modo que para un observador situado en la superficie de la Tierra, los meteoros aparentan provenir de un mismo punto del firmamento: el radiante. Cada lluvia tiene su radiante, que recibe el nombre de la constelación o estrella más brillante que esté cerca de él.

-La NASA advierte que para el mes de Octubre del 2011 habrá una una lluvia de meteoritos de consecuencias catastróficas para la flota de satélites, sondas y construcciones humanas que orbitan alrededor de la Tierra. 

Para saber más:

1 comentario:

luciablueyed dijo...

Las perseidas se centran en la constelación de Perseo, semidiós de la mitología griega hijo de Dánae y Zeus. Su principal gesta fue la de dar muerte a Medusa, Gorgona que podía convertir en piedra a los hombres con su mirada. Fue víctima de una profecía que vaticinaba que mataría a su propio abuelo, Acrisio, rey de Argos.